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La risa gana la etapa, Severo aplaude, nunca ha dejado de celebrar. Héroe de las carreteras colombianas, amigo de famosos, Cochise y muchos más. Y ahí está, sonriendo, pedaleándole a la vida, recordando esos días que subía la montaña, sediento, soportando ese sol de tierras altas que sabe quemar.

Es mi tercera visita a Severo Hernández, ciclista colombiano, medalla de oro olímpico, etapas de la Vuelta a Colombia, etc., etc., un champion diría el Flecha, para tratar de obtener un retrato a pedido de un cliente, un libro del ciclismo en Santander. En esta visita la luz está a mi favor, él me espera, dueño y señor de su casa, esa que recorre como si fuera un museo, bueno y es que lo es, mostrando trofeos, fotos y más fotos. Recuerdos, de los que dan vida.

Su nieta le dice “nono loco” y ríe a carcajadas, desafiando al tiempo, que viene lejos. Severo no es tan severo como parece.

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