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Cuando toqué las puertas del asilo Señor de Los Milagros, pensando en dar un poco de tiempo a estas personas, practicar mi fotografía de retratos, disparar y disparar la cámara para aprender, no tenia idea hasta donde iba a llegar. Sor Luz Marina dijo, “adelante, pero no sabe en lo que se metió”. Y aún lo ignoro, todos los días encuentro algo diferente que me hace decir, “ah si, la hermana tenía razón, esto no eran diez o doce fotos y ya“.

He conocido personas que el fuego, quemaduras graves, las ha transformado. Como a Natalia Ponce de León, la tragedia llevó su vida a niveles desconocidos, fama, libros, autógrafos, un ser que lucha por otros; claro no digo que esta exenta de problemas o dolencias, como todos. Para Carlota, el dolor terminó desde que está en este hogar, y algo de especial debe tener, que mueve al que la conoce. Hay momentos que parece orar, ¿quién sabe? por ella, sus compañeros o por la obra de las hermanas, que cuidan de los abuelitos.

Y no habla, solo sonríe, pero es suficiente.

 

 

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