Las Paredes Blancas de Santa Fe de Antioquia

Las Paredes Blancas de Santa Fe de Antioquia

El paso por sus calles empedradas es lento, un calor que hace pensar en el mar y balcones floridos nos dan la bienvenida. Estamos en Santa Fe de Antioquia, un día, orgullosa capital del departamento. Llegar fue fácil, luego de atravesar Medellín, tomamos la vía a Turbo, en el Urabá antioqueño, atravesando el Túnel de Occidente; hora y media dice Google Maps, infalible como siempre, y le creo.

Una extraña mezcla de pueblos invade mi mente, por un momento siento que camino por Girón, piedras en sus calles y paredes blancas como la leche. Un poco más allá, Villa de Leyva, un toque de aristocracia y la amplia plaza principal que parece esperarnos, sus calles peatonales y los cafés de la zona que invitan a tomar tinto, o cerveza, bien fría, que luche contra ese sol que arde sobre el parque.

Encontrar gente amable en Antioquia no es tarea difícil, y ellos mismos se superan, como la bella antioqueña que abre su casa con orgullo para mí. Entrar es como atravesar un telón de cine para ir al encuentro de criollos ilustres y españoles en retirada, por un corto sendero empedrado hasta ese arco, junto a la palma, se llega a las caballerizas. Paso por la cocina, recorro amplios pasillos donde las puertas de las habitaciones se abren para recibir el sol de la tarde. Un fugaz viaje al pasado a una ciudad de historias y recuerdos, que vale la pena conocer.

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